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Lo que las tareas repetitivas le hacen a un trabajador con el tiempo

Copiar datos de un programa a otro, contestar el mismo correo por vigésima vez, revisar el mismo informe cada lunes. Ninguna de estas tareas parece grave por sí sola. El problema es lo que provocan cuando se repiten durante meses y años.

4 min de lecturaStudioAI

Una parte enorme de la jornada

Las tareas repetitivas no son una anécdota. El índice Anatomy of Work de Asana, basado en una encuesta a más de 13.000 trabajadores de oficina de varios países, concluyó que se pierde alrededor del 60 % del tiempo en lo que llaman «trabajo sobre el trabajo»: buscar información, saltar entre aplicaciones, perseguir el estado de las tareas o asistir a reuniones de seguimiento [1]. Solo un 27 % del tiempo se dedica al trabajo cualificado para el que la persona fue contratada [2].

Y una parte importante de ese tiempo es pura repetición: según la investigación de Smartsheet recogida en estudios sobre entrada manual de datos, más del 40 % de los trabajadores dedica al menos una cuarta parte de su semana a tareas manuales y repetitivas, con el correo y la introducción de datos a la cabeza [3].

60 %del tiempo se va en «trabajo sobre el trabajo» [1]
27 %del tiempo se dedica al trabajo cualificado [2]
+40 %de trabajadores pasa un cuarto de su semana en tareas repetitivas [3]

El efecto en el cuerpo

La repetición deja huella física, también en la oficina. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) señala que aproximadamente dos de cada tres trabajadores europeos realizan movimientos repetitivos de manos y brazos, uno de los principales factores de riesgo de los trastornos musculoesqueléticos de cuello y extremidades superiores [4].

Según la misma agencia, estos trastornos son la enfermedad relacionada con el trabajo más común en Europa y suponen más del 45 % de todas las enfermedades profesionales [4]. Teclear, usar el ratón y mantener la misma postura durante horas para introducir datos forma parte de ese riesgo.

El efecto en la cabeza

El desgaste mental es menos visible, pero igual de real. Una tarea monótona exige atención sin ofrecer estímulo, y con el tiempo aparecen tres efectos conocidos:

  • Más errores. Cuando algo se hace en piloto automático, la atención baja y los fallos se cuelan: un dígito mal copiado, un correo enviado a quien no era.
  • Desmotivación. La sensación de no aportar nada propio erosiona el compromiso con el trabajo.
  • Agotamiento. En el mismo estudio de Asana, 7 de cada 10 trabajadores declararon haber sufrido agotamiento profesional durante 2020 [1]. La sobrecarga de tareas de coordinación y repetición es uno de los factores que el informe relaciona con ese desgaste.

Cómo evoluciona con los años

El impacto de la repetición no es lineal. Suele seguir una curva reconocible:

  1. Los primeros meses, la tarea se aprende y hasta resulta cómoda: da sensación de control.
  2. Al cabo de un año, se hace de forma automática. Es eficiente, pero ya no aporta aprendizaje.
  3. Con los años, aparecen el aburrimiento, las molestias físicas y la sensación de estancamiento. Muchas personas valiosas se marchan en esta fase, y con ellas se va el conocimiento de la empresa.

Para la empresa, el coste más alto no es el tiempo perdido, sino el talento infrautilizado: personas capaces de mejorar procesos, atender mejor a los clientes o vender más, ocupadas copiando datos.

Qué se puede hacer

1. Hacer visible la repetición

Pide a cada persona del equipo que anote durante una semana las tareas que repite. La lista suele sorprender, también a los propios trabajadores.

2. Elegir bien qué automatizar

Las mejores candidatas cumplen tres condiciones: se repiten con frecuencia, siguen reglas claras y trabajan con información digital. Pasar pedidos a facturación, clasificar correos o generar informes periódicos encajan a la perfección.

3. Automatizar para liberar, no para sustituir

El objetivo es que el tiempo recuperado vaya a tareas que necesitan criterio humano: atender un cliente difícil, detectar una oportunidad, mejorar un proceso. Implicar al trabajador en el diseño de la automatización es clave: nadie conoce mejor la tarea que quien la hace cada día.

4. No olvidar la ergonomía

Mientras parte de la repetición siga existiendo, las pausas, un puesto bien ajustado y la rotación de tareas reducen el riesgo físico.

La pregunta que conviene hacerse: si esta persona no tuviera que hacer esta tarea nunca más, ¿en qué emplearía ese tiempo? Si la respuesta aporta más valor, la tarea debería automatizarse.

Fuentes

  1. Asana Anatomy of Work Index 2021, Business Wire
  2. Anatomy of Work Index 2021: U.K. Findings, Asana
  3. Manual Data Entry Statistics for 2026, This and That
  4. Factsheet 72: Trastornos musculoesqueléticos de origen laboral en el cuello y en las extremidades superiores, EU-OSHA